15 Claves para impartir con éxito una Formación Online

La grave pandemia producida por el COVID-19 ha revolucionado por completo el uso que le dábamos tanto al trabajo, como a la formación online. Sin planificación, el país se paralizó de forma que los medios tuvieron que adaptarse de una forma rápida, improvisada y caótica en todos los ámbitos. Este hecho ha supuesto un crecimiento a nivel global dentro de la formación virtual y online.  

La formación online por videoconferencia genera nuevas oportunidades interesantes, como llegar a un ámbito geográfico mayor. Esto genera mayor diversidad en los alumnos. También tiene un impacto menor en la logística personal y gastos de alumnos, profesores y la escuela, lo que a su ve puede atraer a un mayor número de participantes. Esto contribuye con la misión de AERCE, que es formar a profesionales capaces de liderar la función de Compras y de la gestión de la Cadena de Suministro de las organizaciones. 

Tras esta experiencia enriquecedora y muchas otras que se han observado recientemente en los entornos laboral tras meses de teletrabajo, estas son las claves para impartir con éxito una formación online por videoconferencia vs. una formación presencial: 

  1. Realizar la formación en grupos reducidos de no más de aproximadamente 5 personas para poder “gestionar” a la audiencia y que sea productiva para todos. 
  2. Reservar un tiempo para que cada asistente se presente y romper el hielo, ante la falta del «coffee break» presencial. 
  3. Pedir a los asistentes silenciar sus micros mientras no van a hablar. 
  4. Pedir a los asistentes que se conecten desde un entorno con el menor ruido y distracciones, especialmente si van a tener que participar. 
  5. Explicar el nivel de participación que se espera de los asistentes, antes de empezar. 
  6. Dejar claro desde el principio si se admiten interrupciones, si hay que levantar la mano virtualmente y si se dejan las dudas para el final (no recomiendo esta última para el caso de las formaciones). 
  7. Hablar más despacio para que el mensaje llegue a todo el mundo, adaptando el ritmo a la reacción de la gente en cada tema tratado. 
  8. Hacer preguntas frecuentes. El feedback del lenguaje no verbal es mucho menor que en modalidad presencial o incluso nulo. 
  9. Lanzar preguntas a personas concretas para fomentar la participación. Al no haber contacto visual nadie se siente en la obligación de contestar al formador. 
  10. Preguntar más a los hombres que a las mujeres si los primeros participan menos. Mi experiencia es que las mujeres son más proactivas a la hora de presentar dudas y exponer ideas u opiniones que los hombres. 
  11. Fomentar la discusión entre participantes sobre sus respuestas y comentarios. 
  12. Hacer uso de herramientas de apoyo como la pizarra virtual para reforzar o aclarar ideas, y el puntero para facilitar el seguimiento por parte de los alumnos. 
  13. Introducir tareas o ejercicios a realizar durante la sesión online para romper con exposiciones excesivamente largas o densas. Especialmente importante para cuestiones muy numéricas. 
  14. Proporcionar materiales de soporte a la presentación que los asistentes se puedan llevar para asentar ideas a su ritmo. 
  15. Pedir a los asistentes un feedback honesto al finalizar la sesión o posteriormente (recomendable encuesta de satisfacción anónima post-sesión) para poder mejorar. 

Los desafíos a los que el coronavirus ha empujado a universidades, organizaciones y escuelas de estudios van mucho más allá. La imposibilidad de asistir a los centros o los miedos a restricciones sociales están teniendo a su vez un impacto directo en la difusión de la educación. Es por ello que las formaciones online están teniendo un gran calado y ha sido una gran solución para seguir formando trabajadores y alumnos

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