Eficiencia Energética

La eficiencia energética es un concepto que cada vez ocupa más tiempo de pensamiento y debate en las agendas políticas y empresariales. Se define como la optimización del consumo energético para unas determinadas condiciones de confort y niveles de servicio. Es decir, esta optimización debe asegurar una alta calidad de las funciones energéticas utilizadas, pero también una reducción de la energía necesaria para su funcionamiento. Ser eficiente no está ligado a renunciar al grado de bienestar. 

A día de hoy, el concepto «eficiencia energética» sirve para reducir los gastos en energía de las organizaciones, y, por lo tanto, también los costes de producción, mejorando así la competitividad de las empresas. Otros de los muchos beneficios que tiene un uso eficiente de la energía son que minimiza el efecto de deterioro del medio ambiente y el impacto de los gases de efecto invernadero, objetivo que debería tener cualquier empresa, además del reciclaje, el consumo responsable, el uso de productos no contaminantes y las políticas que alejan el uso de combustibles fósiles. 

¿Qué consejos deberías seguir si quieres conseguir una buena eficiencia energética?  

  • Uso responsable del aire acondicionado y la calefacción: no solo mediante el uso de climatizadores, que en muchas ocasiones no se utilizan de la mejor manera, sino cerrar las salas y las ventanas ya que son primordiales para hacer un menor gasto de energía. También juega un papel muy importante el aislamiento de la propia oficina así como la instalación de un termostato que permita controlar la temperatura en todo momento.  
  • Cambiar a tecnología LED’s: cambiar las bombillas tradicionales y fluorescentes por LED’s de bajo consumo es algo muy ventajoso. Son más seguras y menos contaminantes, duran más tiempo y aportan un notable ahorro energético (hasta un 85% menos que las bombillas tradicionales). 
  • Instalación de sensores: son muy útiles para detectar si hay alguien en una sala. Son capaces de detectar el movimiento en las estancias y encender o apagar la luz en función de si hay gente dentro o no. 
  • Revisión de la etiqueta de eficiencia energética: al comprar un producto es muy recomendable observar si contiene la etiqueta de eficiencia energética. Esta etiqueta es un adhesivo que señala la calificación energética de un electrodoméstico, edificio o aparato según una escala que evalúa su consumo siendo «A+++» la mejor eficiencia energética posible ya que garantiza un menor consumo. 
  • Cultura Energética: se valora muy positivamente la Responsabilidad Social Corporativa de la empresa. Por lo tanto, es importante crear una cultura en el que los hábitos que tiene la compañía y cada trabajador sean los de promover un consumo responsable y una búsqueda continua de la mejora en la eficiencia energética. 

El objetivo de la eficiencia energética es beneficioso para todas las partes. Empresas, personas y Estado gastan menos y a la larga se ven beneficiados. Y por si esto no fuera suficiente, el planeta lo agradece. Concienciar y aconsejar en el ahorro de energía debería ser una práctica habitual de todas las organizaciones. 

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